Llora el alma sin que se vean sus lagrimas, se encoge el corazón sin que se muevan los músculos. La tristeza asola el cuerpo rie con disimulo. El cerebro en el mundo de los sueñostrata de no perder la nociónde la realidad

Para llorar por dentro no son necesarias las lagrimas de los ojos, para reirse sin ganas y por compromiso no es necesario nada más que sonreir, una mueca sencilla con la boca que es un claro signo de una felicidad ficticia.

Para que sangre un corazón no es necesario nada más un cerebro empeñado en ver la realidad incluso cuando está soñando.

¿De qué sirve llorar si nadie te ve? ¿ de qué sirve sufrir sino tienes a nadie que te consuele?¿ de qué sirve soñar si tus sueños nunca tienen un final feliz? ¿de qué sirve saber que tienes un pañuelo para tus penas si ese pañuelo esta fuera de tu alcance?

Tengo lo que tengo y soy feliz, pero anhelo más, deseo poder flotar en el aire y tocar las estrellas, pasar unas vacaciones en el cielo y disfrutar de su compañia, quiero tocar para ella la sonata de amor, recitarle a Becquer y hacer de sus noches mis días y de mis palabras su alegría.