De nada sirve llorar ahora, de nada sirve gritar, ni siquiera sirve de mucho ponerse manos a la obra, en levantar este mundo que se me ha caído a los pies. Ya no hay tiempo ni esperanza, tampoco hay ganas de seguir andando, haciendo camino y logrando sueños, ya no queda nada, ni siquiera esa chispa que me hacía especial con el simple hecho de pensar en ella.

No soy nadie, no soy nada, quizás no lo sea por mi cabezonería en no quererlo ser, o quizás sea que no tengo nada ni a nadie que tire de mi. Puede sonar triste, bruto, cruel o si lo preferís puede sonar hasta insano, eso de aislarse del mundo que te rodea con el fin de que cuando abras los ojos, lo malo ya no este ahí.

Hay demasiadas cosas en mi cabeza y todas malas, tan malas que no pienso en ellas, por miedo a terminar de asustarme, se que tarde o temprano las tendré que hacer frente, se que se van a acabar los escondites, se que todo va a venir de golpe y lo más importante, se que cuando eso ocurra, no voy a poder pelearlo, como se debe, porque esta guerra la perdí, antes de luchar siquiera una sola batalla.

Hay gente que dice que tiene corazonadas, yo tengo seguridades, he visto una y otra vez como acabaran las cosas, las he imaginado de una y mil formas y en todas y cada una la protagonista muere, no hay forma de cambiar eso, de una u otra manera, todo lo construido se desmorona y los éxitos dejan de ser eso, para convertirse en lastres que te encadenan al fondo del mar, no tengo alternativas, no al menos de las realizables, no se que quiero hacer o porque quiero hacerlo, quizás por eso esta salida no sea del todo mala, total, nada tenía y nada tengo, sin contar con el año que he perdido, que ese no me lo devuelve nadie.

Se que voy a acabar con esto que empecé, se que tarde o temprano me volverán las ganas de seguir viviendo, se que venceré este obstáculo y que disfrutaré de nuevo los logros, lo que ignoro es en las condiciones que esto me dejara y eso si que me asusta mucho, porque de que sirve tener todo lo anterior, éxitos, ganas y batallas ganadas si en el camino perdí lo más importante, me perdí a mi misma.

Dice una frase que "Camaron que no nada, se lo lleva la corriente", a mi me vendría a pasar algo parecido, hace algún tiempo que no hago otra cosa que dejarme arrastrar por la corriente y hoy por hoy ni se por donde voy ni lo que es más importante hacía donde me muevo.