Romper de raíz sería muy fácil, tan solo necesito decir “sé acabó”, pero las consecuencias no serían buenas, ni siquiera aceptables, una cosa es fallar, errar, perder y otra retirarse del juego sin siquiera haber jugado.

Quisiera acabar de terminar la fase y volver a ser yo, pero eso es imposible, demasiada gente o mejor dicho demasiada ilusión de los demás puesta en mi, debería hacer caso a ella y por respeto intentar patear el balón, a ver si con suerte metía algún gol, pero en lugar de eso lo único que hago es ver el partido desde la grada, porque ni siquiera me atrevo a hacerlo desde el banquillo

Es difícil de llevar a la espalda, difícil caminar con ello, cuando empecé a penas pesaba, hoy en día, no me deja dar ni un paso sin recordarme que sigue ahí y yo sigo sin hacer nada en consecuencia.

Debo ser fuerte, soportar lo más que pueda y tirar hacía delante, debo luchar, tratar de cambiar, no tanto el mundo como mi mundo, así no voy a ningún sitio y me cansé de no moverme. Son palabras estériles de acciones, cosas que me repito una y otra vez, antes tenían su efecto, hoy no me hacen ni que me levante de la cama, supongo que las cosas cambian y hay que adaptarse a las nuevas.